Por Renata Buenas
– Société, tout est rétabli : – les orgies Pleurent leur ancien râle aux anciens lupanars : Et les gaz en délire, aux murailles rougies, Flambent sinistrement vers les azurs blafards !**
“L’orgie Parisienne” Jean Arthur Rimbaud (1854-1891)
Corría el año 1871, París vivía momentos convulsionados después de la derrota de Napoleón III durante la guerra Franco-Prusiana (1870), el emperador es capturado y el segundo imperio napoleónico colapsa. La ciudad de las luces, ahora bajo estado de sitio, se transforma rápidamente en “comunas” organizadas de ciudadanos desarmados, a la que se suma la guardia nacional que se opone al gobierno represivo de Thiers en Versalles, más otros soldados que tras negarse a disparar contra su pueblo se unen al estallido social. Entre barricadas, asambleas, una hambruna generalizada de los habitantes, fuegos cruzados y violencia despiadada, un joven poeta de origen burgués surge y escribe estos versos. El retrato lírico de la decadencia de una sociedad, como la francesa, sirve como preámbulo para los eventos recientes –que todos hemos sido testigos– en la ciudad de Minnesota.
En su poema galardonado, Renne Nicole Macklin (Good), poeta estadounidense asesinada por agentes de ICE el pasado 7 de enero, 2026, renueva esa cosa, ese duende que hacen del poeta un rebelde infatigable contra toda forma de injusticia. Ese desasosiego ante toda forma de tiranía, autoritarismo no tiene fronteras, género, especie. El poema en cuestión se titula en inglés On Learning to Dissect Fetal Pigs, cascada de imágenes, que al igual de los que escribiera Rimbaud retumbarán en los oídos de muchas generaciones por venir. No obstante, no es el acontecimiento el que distingue un buen poema, ni el tipo de experiencia, cercana o peregrina, lo que hace a un poeta superior; es en verdad, esa combinación sagrada de tiempo y espacio, alejada de la vanidad personal, de la gula del ego. Renée, reencarna ese poeta francés que muriera también a los 37 años, no por la disruptiva biología humana, sino por los proyectiles del poder de un imperio que vuelve a caer. Culmino esta breve nota compartiendo este tributo en verso del poeta chileno, Jesús Sepúlveda:
“No era broma:/Te hubieras quedado en tu mecedora/ con tus atardeceres solipistas/ Pero no, primero vinieron por los J-errantes, los LatinX/ los Commies, los Homos/ y finalmente tú/ que alcanzaste la edad de Rimbaud” (Canto de amor por Renée Nicole Good).
